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Federico Zamora G. fedezamora@mac.com | |
La más reciente innovación de Apple empieza su carrera sentada en los máximos avances conseguidos por el producto estelar de Steve Jobs. Con demasiadas espectativas sobre sus capacidades, el pasado 27 de Enero fue anunciado el más reciente dispositivo móvil de Apple: El iPad.
El problema fue que la compañía de Steve Jobs se ha distinguido por dar saltos enormes a la hora de buscar innovaciones tecnológicas en sus productos.
De modo que mucha gente se imaginaba que podría disponer de un “gadget” ultra, supercapaz y novísimo. El desencanto apareció cuando quedó claro que las características del iPad eran prácticamente, la extensión magnificada en tamaño de las ya conocidas en el iPod Touch y iPhone.
Las funciones del iPad, mismo que estará disponible a finales de marzo próximo, están definidas como sigue: De incorporar en poco tiempo y con relativa facilidad, funciones y caracteristicas nodisponibles por ahora y que puedan realmente proyectar al iPad muy por delante de sus actuales competidores.
Mientras tanto, se podrá disfrutar de las 18 aplicaciones de software que Apple desarrolló especialmente para ser controladas deslizando los dedos sobre la pantalla multitáctil (Safari, Correo, Fotos, Video, YouTube, iPod, iTunes, Appstore, iBooks, Mapas, Notas, Calendario, Contactos, Home, Spotlight, Page, Numbers y Keynote). Además de poder adquirir y utilizar de inmediato, cualquiera de las casi 140,000 aplicaciones especializadas de software ya existentes para el iPhone.
Asimismo, la Tecnología de Pantalla IPS disponible en el iPad, logra un ángulo de visualizacion de 178°, lo que permite compartir con la persona de al lado su contenido, sin que se pierda nitidez o contraste en la imagen.
Sin embargo, el iPad fue presentado sin cámara para fotos o video, sin puertos USB y con una relativamente baja memoria de almacenamiento (64 GB como máximo). Además, el chip A4 especialmente diseñado, no cuenta con el tamaño suficiente para alojar un sistema operativo de alto rendimiento.
Desde luego -con el ritmo que lleva la tecnología- de más o menos duplicar los volúmenes de procesamiento y almacenaje de información cada 18 meses, nada raro sería que antes de tres o cuatro años, Steve Jobs se decidiera a intentar convertir el iPad en una más de sus portátiles, con alguna característica adicional que se le ocurra (¿Video teléfono? ¿TV inalámbrica?).
De cualquier manera, el paso está dado para tener, en un equipo más angosto que una libreta, la posiblidad de manejar, con las yemas de los dedos (sin necesidad de un teclado) directamente en una pantalla de casi diez pulgadas y con resolución de 1024 x 768 pixels, toda la información que ya más de 75 millones de personas* en todo el mundo, aprendieron a procesar en sus iPod-Touch o iPhone desde hace más de dos años y medio.
A fines del siglo XVIII, cuando Benjamín Franklin escuchaba las críticas que un amigo suyo hacía a las muchas limitaciones de los entonces sensacionales globos aerostáticos, le dijo a manera de respuesta: “¿Para qué crees que sirve un niño?”.
Del mismo modo nosotros podemos tratar de ver este avance con buenos ojos, y comprender que el progreso normalmente, no se logra de golpe, sino por aproximaciones sucesivas.
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